Archive for: noviembre 13th, 2017

Convenio de colaboración entre la Caixa y la FCQ

Nota de prensa.
Obra Social “la Caixa” y Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos suscriben un nuevo convenio de colaboración para la modernización del Eco Museo del Castillo de Aínsa.
La adecuación de espacios y la renovación de contenidos expositivos, uno de los objetivos prioritarios del Eco Museo
Más de 8.500 escolares han participado en el programa educativo “Conoce la naturaleza pirenaica”
Obra Social “la Caixa” ha incrementado en 10 millones el presupuesto para el ejercicio 2017
AÍNSA (31/10/2017).-Obra Social “la Caixa” y la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) han firmado un convenio de colaboración encaminado a la adecuación de espacios y a la renovación de contenidos expositivos del Eco Museo del Castillo de Aínsa, así como al afianzamiento del actual programa de educación ambiental “Conoce la naturaleza pirenaica”. Por parte de la entidad bancaria ha rubricado el acuerdo Raúl Marqueta, director territorial de CaixaBank en Aragón y La Rioja, y desde la FCQ, su presidente, Juan Antonio Gil.
Este centro de interpretación, creado en 1998, y que acoge un singular parque zoológico en el que solo habitan rapaces no aptas para vivir en libertad, necesita modernizar las instalaciones y los equipamientos expositivos para proceder a su actualización casi veinte años después de su apertura. Su estratégico emplazamiento, en el Castillo de Aínsa, es un gran atractivo, si se tiene en cuenta que se trata de uno de los monumentos más visitados de Aragón, a lo que hay que añadir el hecho de que Aínsa forma parte de “Los pueblos más bonitos de España”, distintivo de calidad reconocido por la Marca España. Más de 380.000 personas han recorrido las dependencias del Eco Museo de la Fauna Pirenaica del Castillo de Aínsa.
Más de 8.500 escolares
La FCQ oferta este programa a centros de enseñanza de Aragón y también se encuentra abierto a asociaciones y colectivos de adultos. En la temporada 2017 han participado un total de 1.167 personas, en su mayoría alumnos del tercer ciclo de Primaria (10 y 11 años) y del primero de Secundaria (12 y 13 años), procedentes de más de una docena de colegios aragoneses y de diferentes grupos de España, Francia, Bélgica, Holanda, Noruega y Suiza. Desde que echara a andar este atractivo y novedoso programa de educación ambiental en el año 2000, la cifra de escolares que han disfrutado de las actividades organizadas en el Eco Museo del Castillo de Aínsa, que gestiona la FCQ, supera los 8.500.
La FCQ plantea la continuidad de este programa, subvencionado por Obra Social “la Caixa”, mediante el cual se da a conocer el medio natural y el contexto socio-cultural del entorno en el que se desarrolla, acorde a las problemáticas actuales ligadas al cambio climático y al modelo de sostenibilidad global. Para ello, se propone el mantenimiento de las estancias de dos y tres días de duración, tanto con escolares como con colectivos de adultos, y se plantea la visita de un día para grupos más cercanos a Aínsa.
Sede de Pirineos Bird Center
El Eco Museo del Castillo de Aínsa acoge, además, la sede de Pirineos Bird Center (PBC), una actividad cofinanciada por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural y por el Gobierno de Aragón, con un 80% subvencionado a través de las líneas de ayuda del Leader 2014-2020 (80%) y el resto, con recursos propios de la FCQ y la Comarca de Sobrarbe.
PBC se halla vinculado a la ornitología y, en particular, a la observación de aves necrófagas. A través de diferentes acciones, se pretende que esta comarca pirenaica pueda convertirse en uno de los mejores destinos turísticos de los Pirineos y de Europa para el avistamiento de las rapaces carroñeras y para la fotografía de las mismas.
En Aragón vive el 40 % de la población de Quebrantahuesos de la Unión Europea
La comarca de Sobrarbe cuenta con la mayor densidad de población de aves carroñeras de la Cordillera Pirenaica. En los comederos se pueden ver ejemplares de Quebrantahuesos, Buitre Leonado, Alimoche, Milano Real, Milano Negro, Cuervo y, excepcionalmente, Buitre Negro.
Uno de los principales representantes de las rapaces necrófagas es el Quebrantahuesos, la primera especie en peligro de extinción reintroducida en un Parque Nacional español -el de Ordesa y Monte Perdido- y cuya población prácticamente se ha triplicado en la Cordillera Pirenaica en los últimos 20 años. A ello ha contribuido en buena medida la FCQ, creada en 1996, una ONG que ha promovido la colaboración con organismos e instituciones nacionales y regionales, y de forma más concreta con las Comunidades Autónomas de Aragón y Asturias. En Aragón vive el 40% de la población de Quebrantahuesos de la Unión Europea. En las dos vertientes de la Cordillera Pirenaica habitan cerca de medio millar de ejemplares.
Obra Social: 510 millones de presupuesto
El compromiso de la Obra Social ”la Caixa” con las necesidades de la sociedad en la que desarrolla su actividad financiera y con el bienestar de las personas, uno de sus rasgos más definitorios desde su nacimiento en 1904, sigue más vigente que nunca. La entidad trabaja con un objetivo ineludible: contribuir a la construcción de una sociedad mejor y más justa, dando oportunidades a las personas que más las necesitan.
Acorde con estos principios y objetivos, la entidad mantiene en 2017 la misma voluntad de consolidar e intensificar la labor de la Obra Social. Esto se traduce en un aumento de su presupuesto hasta alcanzar los 510 millones de euros, frente a los 500 de los nueve años anteriores. Globalmente, la Fundación Bancaria ”la Caixa” ha impulsado en 2016 cerca de 50.000 iniciativas, de las que se han beneficiado más de 10,5 millones de personas.
La inversión se focaliza prioritariamente en el desarrollo de programas sociales con vocación transformadora. La lucha contra la pobreza infantil, el fomento del empleo entre colectivos vulnerables, el envejecimiento activo y saludable de las personas mayores y la atención a enfermos avanzados siguen siendo las líneas prioritarias de trabajo. La apuesta por la investigación y el conocimiento, así como el apoyo a la cultura, son también señas de identidad de la institución.

Información, concienciación y prevención de compras y estafas a través de Internet

Este vieres a las 20:00 horas tendremos la charla “Información, concienciación y prevención de compras y estafas a través de Internet” a cargo del Teniente de la Guardia Civil de la Compañía de Graus, Francisco Javier Briones.
Es en la biblioteca de Aínsa.

La Gorga ganó el XXIV Lucién Briet

NOTA DE PRENSA
“LA GORGA” DE MIGUEL GIL GANADORA DEL XXIV CERTAMEN FOTOGRÁFICO DE SOBRARBE “LUCIEN BRIET”
-“Cresta de los cuervos” de Eduardo Moreno se alzó con el segundo premio y “Camino a la libertad” de Saúl Lozano con el premio Comarcal
-La entrega de premios se realizará el domingo 3 de diciembre. Hasta entonces se realizará el voto del público.
Boltaña (2 de noviembre).- El paisaje y la naturaleza han sido protagonistas en el palmarés del XXIV Certamen Fotográfico de Sobrarbe Lucien Briet. La instantánea “La gorga” tomada en Boltaña por Miguel Gil, vecino de Margurgued, fue la más votada por el Jurado y ganadora del primer premio, dotado con 500€ y diploma. En ella podemos ver cuatro kayaks en el río Ara vistas desde arriba. En Mondeniero, cercanías de Linás de Broto se ubica el excursionista sobre la nieve de la fotografía del premio comarcal, dotado con 200 € y diploma y que recayó en “Camino a la libertad” de Saúl Lozano, de Boltaña. El segundo premio con la misma dotación que el anterior se fue hasta el Bajopeñas con “Cresta de los cuervos” del benasqués Eduardo Moreno. Tomada entre El Soto y El Pueyo de Araguás, la fotografía capta en pleno movimiento el salto de un ciclista. Por último, el Jurado quiso dar una mención especial, dotada con diploma a la fotógrafo Javier Camacho, de Pamplona, por la sugerente “Descendiendo el Monte Perdido”.
El Jurado estuvo presidido por Montse Angulo, Presidenta de la Comisión de Cultura de la Comarca de Sobrarbe y compuesto por Ángel Gonzalvo, responsable de la sección de audiovisuales del IEA, Marta La sala, de la Fototeca provincial, el fotógrafo comarcal Ibón Parra, y los consejeros comarcales José Ramón Ceresuela y Sergio Soro, que forman parte de la comisión de cultura. Lamentablemente quedó desierto el premio “joven promesa” para el mejor fotógrafo menor de 18 años, por no presentarse ningún participante de esta edad. En esta edición han sido 7 los fotógrafos que han presentado un total de 28 fotografías con el lema “Deporte en Sobrarbe”. La exposición de las mismas se puede ver desde hoy hasta el 20 de enero en la Sala de geovisión del castillo de Ainsa (encima de la oficina de turismo comarcal). El horario de apertura es de 10 a 13:30 y de de 16:30 a 18:30 h. aunque la sala podrá permanecer cerrada algunas horas de los días 18,19,25 y 26 de noviembre por celebrarse otras actividades en el mismo espacio.
La entrega de premios será el próximo domingo 3 de diciembre y se acompañará de la proyección del cortometraje realizado por Dolores Galindo ”Lucien Briet, pirineista”, que nos permitirá conocer un poco más al hombre que da nombre a nuestro certamen. Como novedad este año, el premio del público, se entregará también en el mismo acto. De esta manera, todos los visitantes de la exposición podrán votar cuál es la fotografía que más les ha gustado y todos los participantes en la votación entrarán en un concurso de un lote de libros sobre la Comarca. La urna se cerrara para proceder al recuento el mismo 3 de diciembre a las12:30 h.
Durante la entrega de premios se desvelará el lema propuesto por el jurado para la próximo certamen así como alguna novedad con motivo de la XXV edición de este longevo programa cultural.

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Abre el pabellón todos los sábados

Durante 4 horas por la tarde va a abril el Pabellón de Aínsa. Ya comenzó el pasado sábado.

El Pabellón de Aínsa va a estar abierto los sábados por la tarde de 16 a 20 horas para poder realizar deporte, juego libre o bien, participar en las actividades propuestas por las monitoras.
Se trata de una propuesta que los participantes en el Consejo de la Infancia y la Juventud le hicieron al Ayuntamiento de Aínsa y que este ha aceptado poner en marcha, de momento, hasta fin de año, para ver la acogida.
Las monitoras contratadas, cada semana propondrán actividades de las que nos comentan que irán informando.

Zona Zero Road, otra iniciativa de Zona Zero

Desde Zona Zero nos anunciaban hace unos días que va a presentar un nuevo proyecto que han llamado “Zona Zero Road”. Dicho acto será este viernes 17 a las 21:00 horas en el Hotel Barceló Monasterio de Boltaña.
Zona Zero Road es un proyecto dedicado a la bicicleta de carretera y que viene a reafirmar el posicionamiento de la comarca de Sobrarbe como un referente mundial en turismo ciclista. Un total de 13 rutas (además de sus variantes) permitirán a los amantes de las dos ruedas conocer Sobrarbe y sus alrededores, esta vez, por carretera.
La presentación se enmarca dentro del evento organizado junto con Bikefriendly en el que se lanzarán los Tracks Bikefriendly Zona Zero con invitados de excepción y representantes de las principales revistas del sector.
Tras la presentación habrá una cena de bienvenida, por lo que todo aquel interesado rogamos que confirme su asistencia.

Asociación Empresarial Zona Zero

La Morisma, un cuento ilustrado que va a salir muy pronto

La Asociación Cultural La Morisma de Aínsa nos cuenta que después del éxito del II Marchus Ville Ainse, celebrado hace dos fines de semana, tienen preparado ahora la próxima publicación de un libro ilustrado acerca de la leyenda y la recreación teatral de La Morisma. Se ha encargado a Saúl M. Irigaray, autor muy vinculado a la comarca de Sobrarbe.
“La Morisma” es el título de este libro, en el que Saúl M. Irigaray acerca esta fiesta, seña de identidad de los vecinos de la villa, a todo el público. En las 40 páginas de la publicación “prima la ilustración sobre el texto”, explica Saúl M. Irigaray, quien se muestra muy satisfecho y agradecido de que la Asociación Cultural La Morisma contase con él para, tanto pro ser temática relacionada con el Alto Aragón como también y muy especial, con Sobrarbe, tierra en la que tiene sus raíces familiares.

Nota de prensa.
“La Morisma”, título del libro ilustrado y adaptado por Saúl M. Irigaray. Editado por la Asociación Cultural La Morisma de Aínsa.
AÍNSA(10/11/2017).-Después del éxito del II Marchus Ville Ainse, celebrado el pasado fin de semana, la Asociación Cultural La Morisma de Aínsa anuncia la próxima publicación de un libro ilustrado acerca de la leyenda y la recreación teatral de La Morisma, que ha encargado a Saúl M. Irigaray, autor muy vinculado a la comarca de Sobrarbe.
“La Morisma” es el título de este libro, en el que Saúl M. Irigaray acerca esta fiesta, seña de identidad de los vecinos de la villa, a todo el público. En las 40 páginas de la publicación “prima la ilustración sobre el texto”, explica Saúl M. Irigaray, quien se muestra muy satisfecho y agradecido “de que la Asociación Cultural La Morisma de Aínsa haya contado conmigo para una temática relacionada con el Alto Aragón y, en especial, con Sobrarbe, tierra en la que tengo mis raíces familiares”.
A través de este libro, la Asociación Cultural La Morisma de Aínsa quiere “dar a conocer a niños y a mayores la historia de La Morisma”, según comenta la vicepresidenta de la asociación, Isabel Bergua. “Queremos distribuirlo en las tres provincias aragonesas”.
En el formato libro ilustrado, Saúl M. Irigaray recoge cuentos y leyendas de la tradición oral “para divulgar el patrimonio cultural inmaterial y la maravillosa biodiversidad de nuestras montañas”. Aunque pueda parecer que este libro está pensado para un público infantil y juvenil por el protagonismo que adquieren las ilustraciones, el texto que las acompaña está escrito para todas las edades. “Aparecen algunas palabras que no forman parte del vocabulario infantil y cuyo significado les tendrá que explicar alguien o buscarlo en el diccionario”, puntualiza el autor. El texto teatral de La Morisma lo ha adaptado a una literatura narrativa, si bien es cierto que introduce algunas frases del texto original, utilizado en la escenificación de La Morisma, que se celebra con una periodicidad bienal en la Plaza Mayor de Aínsa, espectáculo catalogado Fiesta de Interés Turístico de Aragón y en el que participan más de 300 vecinos de la localidad.
El libro se presentará el 5 de diciembre en Aínsa, día en el que saldrá a la venta el último trabajo de Saúl M. Irigaray. “La Morisma” se incorpora a otros títulos de este autor, ambientados en Sobrarbe, como La Brecha de Roldán (2017) y Silván, el terror de Sobrarbe (2013), en ambos es autor de los textos e ilustrador, y Lo Gorrorroi (2016), con textos de Chusé Raúl Usón.

Deportes en Sobrarbe, es otra exposición de fotos en Aínsa

Exposición “Deportes en Sobrarbe” en Aínsa.
Del 2 de noviembre de 2017 al 20 de enero de 2018 y en horario de 10 a 13:30 y de 16:30 a 18:30 horas.
Sala de Geovisión del Castillo de Aínsa recoge las fotografías presentadas al XIV Certamen Fotográfico de Sobrarbe “Lucién Briet”.

Exposición de máquinas de asedio y poliorcética

Exposición de máquinas de asedio y poliorcética
-Del 1 de noviembre de 2017 al 7 de enero del 2018.
-Sala Caballerizas, Castillo de Ainsa.
La exposición reúne las principales máquinas de asedio empleadas por los ejércitos durante el periodo medieval. Se trata de una exposición muy espectacular y que no tiene parangón en ningún lugar de Europa, en cuanto al número y calidad de las máquinas que presenta.
Las posibilidades de la exposición como recurso turístico son excepcionales, pues otras muestras semejantes realizadas en diferentes lugares de España han conseguido triplicar el número de visitantes de los recintos amurallados donde se han expuesto. Por otro lado, sus posibilidades de cara a colegios son enormes, al permitir a los niños aprender a un tiempo Historia y Tecnología.
Las máquinas que recoge la exposición son las siguientes:
Maquetas (22 piezas).
MAQUETAS
ARIETE.
El ariete consistía en una estructura en forma triangular o cuadrada que, por medio de cuerdas, suspendía la viga de golpeo en su interior. Para mover este ingenio se tiraba hacia atrás con las cuerdas desde el lado opuesto a donde estaba la cabeza y luego se soltaba en una especie de movimiento de balancín. Con el objeto de facilitar su desplazamiento, este diseño quedó ubicado sobre un chasis de madera con ruedas.
Estas innovaciones introdujeron grandes novedades a la hora de proteger a los soldados, facilitando las maniobras de aproximación hasta la base de los muros. Algunas ilustraciones de finales de la Edad Media muestran arietes dentro de un cobertizo cuneiforme colocado sobre ruedas y armado con un extremo puntiagudo de hierro.
El modelo de ariete diseñado por Taccola constaba de un chasis con ruedas, sobre el que se había dispuesto una estructura con cubierta a cuatro aguas, dentro de la que se albergaba una viga de grandes dimensiones. El especial diseño hacía que la máquina estuviera blindada hasta su último rincón, guardando ciertas similitudes con los primeros tanques.
RUEDA DE FUEGO.
La rueda de fuego fue una de las armas incendiarias más empleadas por los ejércitos musulmanes durante la Edad Media. Su construcción era muy simple y constaba básicamente de dos ruedas de carro, unidas entre sí por medio de un tablazón de madera, de forma que el resultado fuera un cilindro de grandes dimensiones. Éste se rellenaba de sustancias inflamables, a las que se les prendía fuego, y a continuación se hacía rodar ladera abajo. Gracias a su especial configuración, adquiría gran velocidad, convirtiéndose en un arma terrible para los contingentes de infantería, así como para las máquinas de asedio.
La rueda de fuego ruso fue usada, a gran escala, por los defensores de la ciudad estona de Tartu el 1244, tratando de detener el ataque cruzado sobre la ciudad. A pesar de su empleo, los sitiados no consiguieron quemar las torres de asedio cristianas.
A causa de la sencillez en su construcción, la rueda de fuego se convirtió en el arma preferida de los ejércitos musulmanes, siendo usada también en batallas campales.
COMETA INCENDIARIA.
En la obra de Walter de Milemete (1326) aparece un arma muy novedosa y que supone una curiosidad respecto al empleo del fuego en la Edad Media. Se trata de un tipo de cometa de grandes dimensiones equipada con un torno, semejante a los modelos empleados en ese mismo momento en el mundo oriental. Sin embargo, introducía la novedad de que estaba diseñada para portar materiales incendiarios. Éstos se disponían en una bola colgada de la estructura principal por medio de una cuerda forrada de cuero sin curtir, impidiendo que el fuego la quemara.
Su funcionamiento era el siguiente: después de haberle prendido fuego a la bola incendiaria, la cometa se hacía planear sobre la ciudad objeto del ataque, de modo que la bola ardiendo se desplazara sobre las estructuras para prenderles fuego, sobre todo los tejados que estaban construidos con paja y madera.
MANJANIQ TURCO.
Las piezas de artillería de contrapeso hicieron su aparición en el mundo musulmán en un momento indeterminado durante la primera mitad del siglo VII. Debieron llegar de la mano de los pueblos nómadas, que se movían en el espacio comprendido entre China y el Imperio Persa-Sasánida.
Uno de los modelos que describe al-Tarsusi en su tratado (1187) es el manjaniq turco. Su marco era el más simple de erigir de todos los manjaniqs complejos de tracción manual, pues estaba mucho más abierto que el resto de ejemplares contemporáneos. Sin embargo, el brazo rotatorio, la junta y la unión para las cuerdas eran muy similares.
A pesar de que el bastidor no disponía de unas medidas precisas, sí que era necesario que la viga horizontal se acomodara a unos cánones. Para cualquier manjaniq de tracción humana, las medidas ideales radicaban en que tres cuartos del brazo estuvieran en el lado de la honda y tan sólo una parte, en el extremo de las cuerdas desde donde se disparaba la máquina.
MANJANIQ FRANCO.
El manjaniq franco era otra de las piezas de artillería de tracción manual. Incorporaba una serie de rasgos estructurales, que permitían superar los problemas que caracterizaban al manjaniq turco. Esta nueva máquina tenía un marco simple, si exceptuamos que la junta se situaba en una muesca entre el soporte recto. El marco triangular, para las cuerdas desde las que se tiraba, se extendía mucho más lejos bajo el brazo y también descansaba sobre la junta.
Una de las características más importantes del marco estructural de esta máquina, es que tenía una mayor altura que longitud, lo que redundaba en una menor estabilidad. Su tamaño variaba, desde algunos ejemplares movidos por menos de 10 hombres, hasta otros que necesitaban de más de 500 soldados para su desplazamiento.
MANJANIQ PERSA.
La primera evidencia de la existencia de trabucos de contrapeso la encontramos en el tratado de al–Tarsusi (1187), donde aparece la representación de una forma rudimentaria de esta máquina, conocida como manjaniq persa. Tenía un marco de soporte y una viga con honda idéntica a las piezas de tracción manual, con la excepción de que la viga en su extremo, en lugar de un sistema de cuerdas para tirar, tenía un anillo de hierro, al que se sujetaba una red llena de piedras que hacía las funciones de contrapeso. Un sistema de poleas permitía bajar el brazo de la honda hasta el suelo, con lo que se levantaba el contrapeso en el aire.
A pesar del notable avance que suponía esta pieza de artillería, en cuanto a tecnología, sus prestaciones debían ser muy limitadas. Así, tendría la misma fuerza que una de tracción manual movida por un equipo de 50 hombres, por lo que se trataría de un modelo de tamaño medio. Este tipo de manjaniq podía ser operado por un solo hombre, llegando a tener capacidad para arrojar proyectiles de unos 90 kilos.
GRÚA ELEVADORA.
Los ejércitos cristianos hicieron un amplio uso de las grúas de elevación. Todas ellas se basaban en el principio del contrapeso, empleando la misma tecnología usada en las grandes piezas de artillería diseñadas para lanzar piedras.
En la obra de Valturio (1472) aparece representada una de estas máquinas. Constaba de una base de grandes dimensiones en forma de cruz, sobre la que quedaba erigido un palo vertical. En su parte superior se disponía una viga transversal que creaba un sistema similar al de la balanza. Uno de los extremos del palo horizontal iba equipado con una serie de cuerdas desde las que tirar, de manera que se levantara la otra parte en la que estaba dispuesto un tonel.
Cuando el extremo más alejado de las murallas bajaba, el otro subía hasta alcanzar los coronamientos de los muros, de tal forma que los soldados pudieran penetrar en el interior del recinto amurallado enemigo.
MANTELETE.
Las máquinas para la protección de los soldados resultaban fundamentales, de cara a las maniobras de acercamiento de las tropas a los muros, ayudando activamente en la protección de los obreros que realizaban las tareas de asedio o de minado. A pesar de que en muchos asedios no se utilizaran las grandes máquinas de asedio, este tipo de ingenios no podían faltar si se quería evitar un elevado número de pérdidas entre las filas atacantes.
Los ingenios protectores eran muy variados, así como sus nombres. Términos como vineae, mantas, manteletes, zarzos, gatas, bancos pinjados o paveses son empleados para describir máquinas con tipologías muy diferentes.
Tenían forma de parapetos, casetones o grandes escudos, pudieron estar fabricados en madera, mimbre o cuero. También existía la posibilidad de que contaran con ruedas o carecieran de ellas, además de presentar saeteras o techos almenados, de tal manera que se veía incrementada su capacidad protectora. El modelo aquí presentado es muy simple y adopta la forma de muro frontal con ruedas, estando dotado de aspilleras para permitir el disparo desde su parte trasera.
MANGONEL DE CASTILLON.
Entre los siglos VIII y IX el uso de los manjaniqs de tracción se generalizó por toda Europa Occidental, pero fue sobre todo a raíz de las operaciones cristianas en Tierra Santa cuando estas piezas de artillería llegaron hasta el último rincón del territorio europeo. Los primeros cruzados las usaron en el asedio de Antioquía en 1098, pero el término mangonele no aparecerá en Francia hasta finales del siglo XII, generalizándose durante el siglo XIII. A pesar de esto, en España los términos más usados fueron almajaniqs o almajeneques. Es a partir del siglo XII cuando el nombre patrarie o variaciones de esta palabra comiencen a ser usadas por los anglonormandos y también en Francia.
Los términos patrarie, petraries o petrariae siempre que aparecen en los textos aluden a máquinas de asedio más grandes que los mangonel. La mayoría de los investigadores indican que este tipo de ingenios eran usados para dañar fortificaciones, lo que implica un gran tamaño y proyectiles enormes. De las dimensiones de las piedras empleadas da idea el que en el asedio de Boves por el rey Felipe Augusto hacían falta cuatro hombres para llevar cada una de ellas para los petraries.
PEDRERA.
Máquina de origen francés, de consistencia ligera y rústica, utilizada durante los siglos XI al XV en la Europa medieval. Su manejo era bastante fácil, pues sólo es necesario el esfuerzo de la tracción humana. Su dotación era de 8 hombres, y la cadencia de tiro rápida, lanzando bolas de piedras de 3 a 20 kilos a una distancia aproximada de 50 a 70 metros. Esta máquina fue usada para la defensa de castillos y fortificaciones así como para efectuar cargas sobre los caballeros protegidos con armaduras. Con la aparición de la pólvora dejó de ser utilizada.
GRÚA DE ASALTO.
Los ejércitos cristianos hicieron un amplio uso de las grúas de elevación. Todas ellas se basaban en el principio del contrapeso, empleando la misma tecnología usada en las grandes piezas de artillería diseñadas para lanzar piedras.
Cuando el extremo más alejado de las murallas bajaba, el otro subía hasta alcanzar los coronamientos de los muros, de tal forma que los soldados pudieran penetrar en el interior del recinto amurallado enemigo.
ESPRINGAL DE UN RESORTE.
La espringal cristiana, como también ocurría con el qaws al-ziyar, a pesar de no emplear cuerda de tendones era muy superior a las máquinas de torsión romanas, no sólo en lo que a sus elementos metálicos se refiere, sino también en su funcionamiento. La energía de una de estas piezas se podía estimar en torno a 1.800 kilos, convirtiéndola en un arma poderosa que necesitaba de dos hombres para su manejo.
La potencia de esta máquina era tal que podía atravesar no sólo las armaduras de los soldados, sino también los escudos. Estas máquinas disparaban proyectiles o virotes llamados tongues, que medían entre 70 y 80 centímetros de largo, de 4 a 5 centímetros de ancho y con un peso de 1,4 kilos, aunque habría flechas de mayor calibre. En su fabricación predominaba normalmente la madera, aunque en algunas ocasiones fueron utilizados el bronce y el latón. Estas máquinas también se podían adaptar para el disparo de piedras o proyectiles incendiarios tan sólo con la sustitución de la cuerda por una honda.
MÁQUINA INCENDIARIA.
En la Edad Media el fuego suponía uno de los mayores peligros para una ciudad, incluso si sus murallas eran de piedra. Las casas se agrupaban unas junto a otras con calles muy estrechas, y éstas sí que estaban construidas en madera, por lo que el fuego podía resultar de gran utilidad contra ellas.
Los efectos se multiplicaban si se llevaban a cabo los ataques con fuego en situaciones especiales, por ejemplo, cuando se acababa de hacer la siega y se amontonaban los haces de paja en los graneros o incluso en las puertas de las casas. La propagación de las llamas, en estos casos, era muy rápida y podía llevar a la destrucción total de la ciudad con sus víveres en un espacio de tiempo muy corto.
ESCALA MÓVIL.
Son numerosos los puentes de asalto utilizados en el Renacimiento para rebasar las murallas por altura. El que aquí se muestra dispone de una estructura móvil y de un puente en altura.
ARIETE PESADO.
El ariete consistía en una estructura en forma triangular o cuadrada que, por medio de cuerdas, suspendía la viga de golpeo en su interior. Para mover este ingenio se tiraba hacia atrás con las cuerdas desde el lado opuesto a donde estaba la cabeza y luego se soltaba en una especie de movimiento de balancín. Con el objeto de facilitar su desplazamiento, este diseño quedó ubicado sobre un chasis de madera con ruedas.
Estas innovaciones introdujeron grandes novedades a la hora de proteger a los soldados, facilitando las maniobras de aproximación hasta la base de los muros. Algunas ilustraciones de finales de la Edad Media muestran arietes dentro de un cobertizo cuneiforme colocado sobre ruedas y armado con un extremo puntiagudo de hierro. El modelo de ariete diseñado por Taccola constaba de un chasis con ruedas, sobre el que se había dispuesto una estructura con cubierta a cuatro aguas, dentro de la que se albergaba una viga de grandes dimensiones.
TORRE MÓVIL CON DOS COFAS.
En el Renacimiento encontramos curiosos ingenios como esta torre que se muestra a continuación y que sumas las diferentes opciones que se podían practicar en caso de asalto.
MÁQUINA INCENDIARIA CUCHARA.
En la Edad Media el fuego suponía uno de los mayores peligros para una ciudad, incluso si sus murallas eran de piedra. Las casas se agrupaban unas junto a otras con calles muy estrechas, y éstas sí que estaban construidas en madera, por lo que el fuego podía resultar de gran utilidad contra ellas.
Los efectos se multiplicaban si se llevaban a cabo los ataques con fuego en situaciones especiales, por ejemplo, cuando se acababa de hacer la siega y se amontonaban los haces de paja en los graneros o incluso en las puertas de las casas. La propagación de las llamas, en estos casos, era muy rápida y podía llevar a la destrucción total de la ciudad con sus víveres en un espacio de tiempo muy corto.
PUENTE LEVADIZO.
La máquina aquí presentada cumple dos funciones, la de parapeto móvil y también la de puente levadizo. Durante la maniobra de aproximación el parapeto iba en posición vertical, de modo que podía proteger a los zapadores que marchaban acompañando y empujando la máquina. Pero, una vez que había llegado a las inmediaciones del foso, se dejaba caer el puente, de modo que los soldados pudieran cruzar a través de él.
Por medio de este ingenio se evitaba a los sitiadores la ardua tarea que suponía el rellenado de los fosos con tierra y fajina. Precisamente, este trabajo era uno de los más complicados y peligrosos de realizar, costando a menudo la vida a un elevado número de hombres. De ahí la invención de máquinas combinadas, como la aquí presente, que permiten desarrollar dos tareas al mismo tiempo.
MANTELETE ABATIBLE MÓVIL.
El mantelete fue la primera forma de protección adoptada por los ejércitos para acercarse hasta las murallas enemigas. Era una especie de muro formado por un panel de grandes dimensiones construido con tablas de madera. El modelo aquí presentado es más pesado que los previos, añadiendo la presencia de cuatro ruedas dispuestas en dos ejes, diseño que aumentaba su capacidad de movimiento.
Otra de las características interesantes de la máquina era que su estructura defensiva resultaba abatible, siendo el complemento perfecto de las primeras piezas de artillería de pólvora. Los cañones primigenios operaban con un proceso de carga y recarga extremadamente lento, por lo que se disponían detrás de estos manteletes abatibles, siendo abatido el panel frontal únicamente a la hora de disparar. Gracias a este peculiar diseño los soldados estaban siempre protegidos, exponiéndose tan sólo durante un tiempo muy reducido.
PUENTE ABATIBLE.
La máquina aquí presentada cumple dos funciones, la de parapeto móvil y también la de puente levadizo. Durante la maniobra de aproximación el parapeto iba en posición vertical, de modo que podía proteger a los zapadores que marchaban acompañando y empujando la máquina. Pero, una vez que había llegado a las inmediaciones del foso, se dejaba caer el puente, de modo que los soldados pudieran cruzar a través de él.
Por medio de este ingenio se evitaba a los sitiadores la ardua tarea que suponía el rellenado de los fosos con tierra y fajina. Precisamente, este trabajo era uno de los más complicados y peligrosos de realizar, costando a menudo la vida a un elevado número de hombres. De ahí la invención de máquinas combinadas, como la aquí presente, que permiten desarrollar dos tareas al mismo tiempo.
LAISA.
En ese momento comenzaron a usarse escudos más pequeños y portátiles llamados laisai y que tenían un origen eslavo. Estas nuevas protecciones, con forma de cobertizo a dos aguas, eran llevadas a mano hasta las murallas por un equipo de hombres. Para resultar operativas estas máquinas tenían dos entradas que permitían la buena circulación y que no se entorpecieran los que entraban y salían.
Las maderas cortas de cada lado se extendían hasta el punto que podían ser usadas como mangos para elevar la estructura entera, que tenía forma triangular. Toda ella estaba protegida con refuerzos de tablas y mimbres. La innovación que supusieron estas nuevas máquinas fue total, hasta el punto de que la mayoría de los teóricos militares bizantinos comenzaron a considerarlas como muy superiores a las anteriores por su efectividad. A causa de su reducido peso y su enorme capacidad podían albergar entre 15 y 20 hombres.
TORRE DE ASEDIO.
Las torres de asedio eran las máquinas de mayores dimensiones utilizadas en el periodo medieval, estando divididas en diferentes pisos donde portaban ventanas para el disparo o puentes abatibles.
MÁQUINAS A ESCALA REAL.
CARRO ESCALA.
Son numerosos los puentes de asalto utilizados en el Renacimiento para rebasar las murallas por altura. El que aquí se muestra dispone de una estructura móvil y de un puente en altura.
MANTELETE.
Las máquinas para la protección de los soldados resultaban fundamentales, de cara a las maniobras de acercamiento de las tropas a los muros, ayudando activamente en la protección de los obreros que realizaban las tareas de asedio o de minado. A pesar de que en muchos asedios no se utilizaran las grandes máquinas de asedio, este tipo de ingenios no podían faltar si se quería evitar un elevado número de pérdidas entre las filas atacantes.
Los ingenios protectores eran muy variados, así como sus nombres. Términos como vineae, mantas, manteletes, zarzos, gatas, bancos pinjados o paveses son empleados para describir máquinas con tipologías muy diferentes.
Tenían forma de parapetos, casetones o grandes escudos, pudieron estar fabricados en madera, mimbre o cuero. También existía la posibilidad de que contaran con ruedas o carecieran de ellas, además de presentar saeteras o techos almenados, de tal manera que se veía incrementada su capacidad protectora. El modelo aquí presentado es muy simple y adopta la forma de muro frontal con ruedas, estando dotado de aspilleras para permitir el disparo desde su parte trasera.
MÁQUINA DEFENSIVA PINCHOS.
En el mundo musulmán fueron numerosas las máquinas utilizadas para la defensa de las murallas. Muchas de ellas utilizaban sistemas de pinchos para dejárselos caer al enemigo cuando trataba de asaltar las murallas. La máquina aquí presentada consta de una estructura desplazable por las murallas por medio de ruedas, que era dejada caer sobre el enemigo cuando trataba de asaltar los muros.
BALLESTA DE TORNO.
La pieza de artillería de tensión más popular durante la Edad Media fue la ballesta de torno, conocida en el mundo musulmán con el nombre de jarkh. Constaba básicamente de un cuerpo similar al de las ballestas de mano, pero con la novedad de presentar un arco de mayores dimensiones, cuya medida se situaba siempre por encima del metro. En su parte posterior disponía de un torno o polea, elemento necesario para la carga de la pieza. A causa del elevado tamaño y peso del ingenio fue necesaria su instalación encima de una base dotada de una junta universal, que permitía apuntar en cualquier dirección y a cualquier altura.
Esta máquina fue usada con gran asiduidad durante los siglos XII, XIII y XIV, abundando referencias y representaciones suyas en las fuentes documentales. Aunque estas piezas de artillería eran portátiles, también contaron con diseños más pesados, capaces de disparar flechas de medio kilo a una distancia de más de 400 metros.
LANZAPIEDRAS TORBELLINO.
Las piezas de contrapeso basaban su mecánica en el sistema de balancín, presentando una estructura vertical y una viga pivotante horizontal, en uno de cuyos extremos se encontraba una honda y en el contrario una serie de cuerdas desde las que se ejercía la fuerza necesaria para liberarla.
La más pequeña de estas máquinas podía ser manejada por un solo hombre, pero los tipos más comunes eran movidos por equipos de entre 20 y 100 hombres, normalmente dos en cada una de las cuerdas. La fuerza humana suficiente para hacer funcionar los ejemplares de mayor calibre podía llegar a ser de 250 personas. Uno de ellos retenía la viga colgándose del proyectil, facilitando que éste se mantuviera en la posición correcta antes de ser disparado, mientras el resto tiraba desde las cuerdas del otro lado
Los diseños de estas máquinas eran muy variados, siendo el más simple de ellos el conocido como “de torbellino”. A causa de su simplicidad, el brazo podía ser movido en un radio de acción de 360º, lo que facilitó que se convirtiera en una de las máquinas más versátiles para lanzar piedras.
CARRO INCENDIARIO.
Las puertas eran uno de los elementos más vulnerables de las fortificaciones. De ahí que estuvieran reforzadas con la presencia de elementos metálicos para impedir que el fuego las quemara. Para intentar quemarlas se utilizaba la máquina que se muestra a continuación, consistente en un carro dotado de una cuba incendiaria en su parte delantera.

Cuando las piedras hablan

Exposición: “Cuando las piedras hablan”.
CUANDO LAS PIEDRAS HABLAN. El hombre, el símbolo y la piedra.
Exposición de nueva producción sobre simbología, en concreto las tallas, inscripciones y grabados que encontramos en las piedras del Pirineo Aragonés. Una idea de José Miguel Navarro, estudioso del lenguaje simbólico y cantero por afición, que también ha realizado los textos y fotografías, acompañado de la ilustradora Merche Pérez y los fotógrafos Ramón Azón, Jon Izeta y Paco García Barbero.
Se podrá visitar en la biblioteca municipal de Aínsa hasta el 20 de enero del 2018, en el horario de lunes a viernes de 10:00 a 14:00 horas y de 16:30 a 20:00 horas.

Actuación de Zambra d’agüerro este viernes en Boltaña


En Boltaña este viernes tenemos Zambra d’agüerro.
“SÓLO FABIOLO GLAM SLAM”
Compañía: Rafa Maza
Viernes 17 de noviembre, 22 h.
Palacio de Congresos de Boltaña.
Apoteosis pija de lo mas fashion. Glamour, elegancia y risas, muchas risas con el gran Fabiolo de la Mora y Leja. Un Cabaret, absolutamente genial, fresco y divertidísimo con el cómico Rafa Maza. Risas y carcajadas se suceden con sus selectos gags, deliciosos malabares y destiladas imitaciones.
Un pijo Marca España para deleitar al común de la población. Un one man show en copa de balón. O sea, vienes? El patio de butacas se convierte en un concierto de risas de principio a fin.

Taller de gestión emocional en Aínsa

Noemi y Belén son psicóloga y trabajadora social respectivamente, y van a impartir próximamente un taller de gestión emocional en Aínsa. Se trata del primer taller que lanzan en Aínsa. Durante noviembre y diciembre trabajarán la resiliencia y la gestión emocional.
Si necesitáis más información la podéis pedir por privado, por mail o llamando al teléfono. Sendos datos aparecen el el cartel que adjuntamos.

Sobrarverde de otoño, 3ª edición

Hace ya un tiempo que lo anunciamos, pero como se acerca la fecha, es este fin de semana, os volvemos a anunciar el Sobrarverde de Otoñó. Es ya su tercera edición.