80 kilos de caracoles y no sobraron
Ayer se celebró en Aínsa la Fiesta de Los Palacios. Poco os puedo decir nuevo de la romería y de la misa en la ermita ya que no acudí (como desde que soy adulto y por motivos personales me es imposible ir). Este año sí que sabíamos que las peñas no daban almuerzo y que por la tarde no iban a servir la caracolada. Lo harían, lo de repartir los caracoles, mujeres voluntarias. Este año arriba en la ermita y acabada la misa no hubo almuerzo “popular” y “gratuito”, como en otros años. Lo he puesto con comillas porque nunca fue popular, ya que no congregaba a muchísima gente (teniendo en cuenta la que vive en Aínsa y sabiendo que suele caer el día en laborable) y gratuito porque lo hayan pagado las peñas o el ayuntamiento siempre costó dinero (y por ende nos costó y lo sigue haciendo a todos).
Por la tarde acudimos a ver a los peques y no tan peques del Viello Sobrarbe. Es increíble lo bien que lo hacen estos jóvenes, cada vez mejor. Da gusto verles bailar y el ambiente que se forma en la Plaza Mayor. También a los mayores que ponen oficio. El grupo que dirige Patricia con los menores va mejorando muy rápidamente y se nota que disfrutan. Sí que he echado en falta el que no haya niños (chicos) bailando, es una pena que en lugar de disfrutar de una tradición, de compartir, de transmitir, lo dejen todo para ir a correr por ahí… Este año a la hora del Viello parecía que había menos gente, pero poco a poco aunque tarde, la plaza se fue llenando y la tarde se animó, hasta tal punto que creo que hubo incluso más gente que otros años, pero no lo puedo asegurar. Y es que los caracoles atraen al público, amantes o no de comer estos moluscos gasterópodos, aunque sólo sea simplemente para “charrar”. En esta ocasión y por segundo año consecutivo el plato de caracoles había que pagarlo. Me parece una muy buena iniciativa, pues ya se sabe que cuando las cosas “cuestan dinero” (siempre cuestan aunque pensemos que es gratis) siempre se saborean y sobre todo se valoran más. El plato estaba bien lleno y costaba junto con el ajaceite y el pan 3 euros.
Este año se acabaron los caracoles y eso que se habían cocinado nada más y nada menos que 80 kilos, además del “mejunje” que les acompaña, la salsa y el ajaceite… como ejemplo de algunos ingredientes diré que se han utilizado 60 kilos de patatas, 15 litros de aceite, 10 de leche, 30 cabezas de ajo, jamón, chorizo, tomate, etc.
Los caracoles son posibles gracias a las voluntarias que los cocinan, unas diez mujeres de la parte baja de Aínsa que trabajan en la cocina del instituto de Aínsa, los lavan y guisan. Por otro lado unas cuatro o cinco mujeres también voluntarias del casco histórico de Aínsa son las encargadas de realizar el ajaceite, aunque siempre hay alguna de abajo que les echa una mano. El ajaceite se cocina en la Residencia La Solana.
Casi nada, para que luego vayamos nosotros nos los comamos y dejemos la “crítica”. Tengo que decir que no soy un buen catador de caracales, pero este año me han gustado mucho y he disfrutado de lo lindo comiéndolos y eso que no es uno de los platos que me hace “tilín”.
En fin, enhorabuena a las cocineras un año más por semejante buen hacer. Mil gracias a las voluntarias y a todos los que hacen posible esto, incluido el ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe.
Os dejo un pequeño vídeo y también una galería fotográfica de poca calidad (las fotos son de móvil).










Un diez. El baile precioso (los mayores y los peques), los caracoles deliciosos y el baile también muy bien. Me sumo a la felicitación para todos los que trabajaron en esta fiesta tan bonita.