Carricoches e historias

¿Soy demasiado viejo o nos hemos hecho modernos muy pronto? Tal vez hay de todo un poco. Hoy “paseaba”, como muchos días por la red, y he visto esta imagen que os pongo (que pena que no tenga una propia). Una instantánea que me ha trasladado a tiempos pretéritos, a finales de los 70 y principios de los 80. Éramos unos críos, felices con casi nada, sólo con lo necesario. No vestíamos a la moda ni sabíamos qué era eso. No sé si teníamos ya tele.
Como en la foto, en el pueblo de Aínsa también hacíamos carricoches, no era complicado. Una tabla de un mueble roto o de una puerta vieja o destartalada… nada de conglomerados. Otras maderas más finas para poner las “ruedas”, que eran cojinetes viejos que nos daban en los talleres. Una de las maderas estrechas (o tochos de madera de alguna rama ya seca) iba para el eje trasero, sujeta con clavos. La otra madera, también fina, para delante. Se sujetaba ésta última con un tornillo en el centro, para poderse mover a modo de volante. En ambas maderas iban los cojinetes en los lados. En los extremos de la dirección delantera solíamos poner una cuerda para girar, empujando para un lado u otro. Recuerdo que solíamos trenzarla para que durase más y no se rompiese de tanto hacer fuerza. Hay quienes no ponían cuerda y preferían girar con los pies, como en la imagen, empujando. Recuerdo que no teníamos frenos, se debía parar a modo de derrape o sacando los pies por los lados.
En Aínsa, casco histórico, no se podía circular por las condiciones de las calles, no se podía, sólo hay que ver cómo están hechas las calles que es imposible que puedan girar los cojinetes y que no rocen las maderas en cualquiera de sus calles. Teníamos que ir a la carretera por donde se entra al pueblo, donde está la Brasería y bajar por toda esa cuesta, dar la curva y luego hasta donde llegaba la velocidad, que ya no era mucho más.
En la primera curva, donde se va hacia el castillo, se ponía el o los que no bajaban en el carricoche, de esta forma avisaban si subía algún coche para que los demás pudiesen parar a tiempo y no ser atropellados.
Ya no sé si lo pasábamos mejor construyendo los “utilitarios”, buscando el material, o por último, usándolos.
De todo esto me he acordado al ver la foto.

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