El gaitero de Bestué. Primera parte

Fuente: http://oszerrigueltaires.wordpress.com

Juan Cazcarra Sesé, fue el último gaitero de Bestué. De casa Orosieta.
Juan aprendió a tocar este instrumento haciendo las labores de pastor, en el monasterio de la Virgen el El Pueyo de Barbastro. Tres años estuvo allí de pastor.
Juan Cazcarra se hizo famoso como músico, tocando en las fiestas de muchos pueblos. Tocaba en muchas ocasiones con su hermano Joaquín que falleció en la guerra civil. También le acompañaban en muchas ocasiones otros gaiteros de Escuaín o Puértolas.
Juan también cantaba mientras tocaba la gaita.

El “baile d’as chiretas” o “ronda chireta”, un “cascabillo” – en el que los danzantes pasaban una pierna sobre una tinaja de vino- y una “Polca” cuya composición se la atribuían a él. En 1947, con el grupo femenino de danzas de Bielsa, se presentó en Madrid a un concurso estatal, consiguiendo el segundo premio.
Adjuntan un relato: dicen que le sucedió al gaitero una noche que volvía de tocar en las fiestas de un pueblo cercano:
“No se encontraba ya muy lejos del pueblo, cuando por las laderas próximas al camino se acercó un grupo de lobos: Juan Cazcarra echó a correr hasta una borda cercana al camino, subiendo al pajar, mientras los lobos lo rodeaban intentando saltar hasta él. Se quedó allí sentado durante un buen rato, sin que los lobos abandonaran; mientras tanto él los espiaba desde la ventana. Para espantar el miedo, decidió ponerse a tocar la gaita; en el momento, los lobos dejaron de saltar, se sentaron tranquilamente y se quedaron escuchándole hasta el amanecer, que al fin se marcharon”.
El gaitero Juan Cazcarra muere el 13 de diciembre de 1963, a los 82 años. Su gaita se encuentra hoy en depósito en el Ayuntamiento de Ainsa, y se ha convertido en el modelo de referencia de la gaita de boto aragonesa.
Bestué les ha gustado mucho, conserva el encanto típico de los pueblos pirenaicos con sólidas casas de piedra, ventanas y puertas labradas con escudos, tejados de losa y bonitas chimeneas, reflejando la adaptación del hombre con el entorno desde tiempos lejanos.
Saliendo hacia el Valle de Vio –por encima del cañon de añisclo- se equivocan de carretera y entran en una pista estrecha y de suelo con muchas piedras, que empeora cuanto más avanzan, con más piedras, baches y socavones. Se ven bien apurados para poder dar la vuelta, pero al fin- salen enteros los tres, (los dos y el coche).
Cuentan un hecho que sucedió en Bielsa: “Ta Bielsa pa os carnabals beniban el obispo de Balbastro y o gaitero de Bestué; s’en fuen toz a rezibir a ro gaitero y a l’obispo no querión beyer-lo ninguno”.

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