Falta personal para atender a los 230

Nos llega una nota que publicó José Luis en el el facebook del comedor ecológico del cole de Aínsa.
Se trata de la situación del personal en la cocina del colegio.
Carta de Jose Luis Cabrero, cocinero en el colegio Asunción Pañart de Aínsa.
LO PUBLICO
Cuando hace ocho años aprobé las oposiciones que me convirtieron en personal laboral del gobierno de Aragón, concretamente en oficial 1ª de cocina, un buen amigo que ya llevaba varios años trabajando para la administración, me advirtió, conociendo mi carácter de lucha por los derechos y libertades de la ciudadanía, que me metía en una empresa nada fácil.
En aquel tiempo yo ya era conocedor del “buen hacer” de nuestro gobierno, pero el horario, calendario, y mayor estabilidad laboral, compensaban la pérdida adquisitiva, y me decidí a ocupar mi plaza de cocinero en el colegio de Aínsa.
Tuve la suerte de dar con un equipo directivo que estaba y está abierto a todas las sugerencias de cambios en el menú que les proponía, lo cual me ha permitido satisfacer inquietudes personales que no había podido cubrir hasta el momento, lo que ha supuesto un antes y un después en mi vida profesional y personal.
Todos estos años han sido de un crecimiento personal continuado en el que me he sentido un trabajador de lo público, es decir, sentía que con mi trabajo colaboraba a mejorar el servicio del comedor del colegio, llevando a cabo un proyecto de comedor escolar ecológico, introduciendo productos locales y ecológicos en el menú, demostrando su viabilidad económica con una buena gestión del dinero público.
Gracias a este trabajo, hemos llegado a convertirnos en un comedor escolar de referencia a nivel estatal, y aunque no esperaba reconocimiento, se me ha hecho raro que ningún responsable de los comedores escolares del departamento de educación se haya puesto en contacto conmigo para ver cómo hemos hecho posible este cambio. Quienes sí lo han hecho han sido varias AMYPAS y equipos directivos de otros colegios, asombrados por el hecho de que con la misma cuota de comedor, sus hijos e hijas tengan que sufrir cada día las consecuencias de la gestión por parte de empresas privadas de cátering.
Todos estos cambios se han llevado a cabo gracias también a mis compañeras de trabajo en la cocina, unas personal laboral, y otras trabajadoras de empresa privada, todas con sobrecarga de trabajo por un incumplimiento sistemático de la ratio de personal de cocina por parte del departamento de educación, y por cocinar con productos frescos de temporada, en vez de los congelados usados por las empresas de cátering.
Esta situación de sobrecarga de trabajo la hemos llevado relativamente bien hasta el curso pasado, cuando el número de comensales llegó a los 190, y tuvimos que pedir al servicio provincial de educación otra plaza de ayudante de cocina a jornada completa.
El servicio provincial autorizó la plaza, pero para que fuera contratada a través de la empresa de las monitoras, a lo cual nos negamos porque esa plaza debe ser cubierta por personal laboral, pagada por la administración y no por el bolsillo de las familias a través de la cuota de comedor. Así que nos quedamos esperando a que la dirección general de personal nos adjudicara la plaza.
A principios de este nuevo curso, esta plaza todavía no se había cubierto, y el número de comensales ha alcanzado los 230. Ante nuestra insistencia al servicio provincial, nos dijeron que volviéramos a solicitar la plaza de ayudante, y ahora sí, nos han contestado que la van a adjudicar con personal laboral, que tengamos paciencia.
Cuando tienes que elaborar el menú para 230 personas, entre 2 trabajadores de personal laboral a jornada completa, y un auxiliar de empresa privada a 6 h al día, más la elaboración de las dietas derivadas, el emplatado de todos estos menús, el pelado de la fruta, la limpieza de todos los utensilios utilizados en el comedor, las cazuelas, maquinaria, instalaciones, el diseño de menú, y llevar al día el registro sanitario, la paciencia se te acaba, empiezas a cagarte en quien no debes y te dan ganas de abandonar la lucha, de dejar de defender lo público y de convertirte en otro borreguito sumiso.
Pero cuando acabas de currar, descansas y reflexionas un poco, te das cuenta de que efectivamente eso es lo que quieren, que te desesperes, que dejes de luchar, y que dejes vía libre a la privatización de los servicios públicos, como ha pasado en la inmensa mayoría de los comedores escolares de este país. Porque los servicios públicos privatizados dan muchos, muchos beneficios, pero en vez de repartirse entre la ciudadanía, van a parar a los bolsillos de aquellos en los que me cagaba anteriormente.
Así que hoy es sábado, día de descanso, y tengo ganas de escribir, de denunciar, de seguir plantando cara, y de dar todo el mal que pueda por defender lo nuestro, lo de todas, lo público.
Hace ya ocho días que mandamos una solicitud urgente al servicio provincial, pidiendo una ayuda de personal temporal hasta que se adjudique la plaza.
Seguiré esperando, pero lo que mi paciencia me permita. Una vez que se me acabe, me gustaría contar con el apoyo de la comunidad escolar y de todas aquellas personas que se creen el proyecto del comedor escolar ecológico, para emprender las acciones necesarias en defensa de lo público.

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