Las nabatas en Sobrarbe una fiesta que perdura, el descenso 33

El número 33 ha brillado hoy domingo, y no me refiero a la liga treinta y tres del Real Madril… (je,je lo de madril es queriendo vale??).

Sacando “peñons” del río Cinca, a la salida. Para abrir camino hasta la corriente de la central donde baja más caudal.

Apuntaba al trigésimo tercer descenso de nabatas por “O río Zinca” que une las localidades Sobrarbenses de Laspuña y Aínsa. Una fiesta en parte fluvial que este año ha seguido contando con mucho público a la salida y llegada de las nabatas y también en el discurrir del descenso, en las riberas del río Cinca.
Ni los “peñons”, ni los gamberros, han impedido que llegasen las dos embarcaciones, la primera de dos tramos y la segunda de tres “trampos”.
Y es que la salida, planteada por la organización para las 11 de la mañana, se ha visto truncada, ya que algún desalmado había destrozado las embarcaciones en la madrugada anterior. Esta mañana la de tres “trampos” estaba sin los remos punteros y sin el ropero. También habían soltado la cuerda pero no la pudieron sacar de la “glera” hacía el centro del río, al parecer no han tenido la fuerza suficiente, ni las ganas. Lo triste además es que no ha sido un caso puntual, me refiero a lo del gamberrismo, pues también por Escalona han hecho algún que otro acto de vandalismo. Nos comentaban, fuentes cercanas a la asociación de Nabateros, que han abierto un coche y le han roto el reproductor de DVD.
Las nabatas, antes de salir del puente de Laspuña, han tenido que ser montadas de nuevo, los nabateros han recorrido parte del río en busca de los remos punteros, pudiendo encontrar uno de ellos. El otro lo han ido a buscar al almacén consiguiendo uno muy viejo. Con casi una hora de retraso, pasadas las doce, han salido rumbo a la capital sobrarbense, a Aínsa. Han llegado a su destino los doce intrépidos nabateros, cinco en la primera embarcación y siete en la segunda. Los últimos, los de la grande de tres partes, lo han llegado a la meta pasadas las dos de la tarde.
Cabe destacar que a pesar de las lluvias de los últimos días y de las nevadas en las cumbres, el caudal del río Cinca no era espectacular, con tramos complicados en los que las nabatas se han enganchado y donde los nabateros han tenido que mostrar toda la pericia con los “barras” y “tochos” para poder liberarlas.
Al final, todo ha sido una anécdota, y el público y organizadores han disfrutado del descenso.
Os dejo un vídeo donde veréis un pequeño ejemplo de lo que se ha visto, más de 4500 kilos de madera descendiendo…

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