Por Pallaruelo de Monclús

Colaboración para Sobrarbenses.
Excursiones.
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Por Pallaruelo de Monclús
Chorche Díaz
Muchos son los rincones hermosos del Sobrarbe. En la linde con la Ribagorza, camino de Graus, hay un paraje que merece la pena visitar. En él, además de amplias vistas, se alzarán ante nosostros los restos aún visibles de un tiempo pasado en toda su crudeza y hermosura. Hablemos del antiguo municipio de Pallaruelo de Monclús.
La excursión se puede realizar con cualquier vehículo teniendo un poco de cuidado en alguna curva aunque un todoterreno sería más adecuado; andando necesitaríamos toda la jornada.
Partimos de Formigales al Sur de Tierrantona, por la pista que encontraremos justo antes de la primera construcción de la localidad. Es fácil localizarla porque, viniendo de Tierrantona, sale a la izquierda hacia nuestra espalda y tras un breve ascenso gira 180º hacia el Este. Al principio bordearemos unos campos y cruzaremos una línea de alta tensión que dejaremos al poco a nuestra izquierda. Hay algún cruce al principio pero no hay pérdida si consideramos que nuestra pista será siempre la más marcada, ascente y principal.
El camino atraviesa hermosos cajigales y pinares reforestados sobre antiguos campos de los que aún se ven los antiguos paretazos de piedra seca de numerosos bancales, durante unos quince minutos. Tras una curva pronunciada llegaremos a O Cotón. En él podremos ver una pequeña ermita dedicada a la Candelaria de factura moderna (la “iglesia” del lugar) hoy hundida pero con los muros en pie donde se abre la puerta bajo arco y unas pinturas modernas imitando el mármol como era habitual. Unos metros abajo una única casa de grandes dimensiones y sus edificios de apoyo empiezan a desmoronarse aunque todavía se pueden apreciar la bodega, los corrales y cuadras, el patio y la cocina que debió trasladarse modernamente al piso inferior. En la nueva cocina vemos un hogar de fuego bajo de tipo francés muy extendido en la zona. Sorprende la longitud imposible de las vertientes del tejado. A la escuela de O Cotón acudían los niños de los alrededores desde los lugares de todo el municipio. Un lugar precioso encaramado sobre un saliente bajo el que se desparraman sus campos de cultivo dedicados especialmente al cereal.

Ermita de la Candelaria
Ermita de la Candelaria

O Cotón
O Cotón

Nuevo fuego de la casa
Nuevo fuego de la casa

O Cotón desde el camino
O Cotón desde el camino

Seguimos nuestro camino en constante ascenso. Aquí la pista es una simple raspadura sobre el terreno rocoso por lo que hay que circular con precaución por la numerosas lajas que salen, imbuida en un hermoso cajigar. Justo antes y después de O Cotón veremos a nuestra izquierda y abajo la arruinada e imponente casa de O Lenero u O Llenero. Algó más tarde tenemos una bifurcación: cogemos la ascendente que en poco nos llevará hasta la trasera de A Solanilla donde dos casas de enormes proporciones con sus edificios de apoyo y su iglesia hundida del s. XVIII con testero plano, espadaña y puerta al Sur, se levanta todavía a la amplitud de Campanué.
La primera casa que encontramos –en mejor estado que la de abajo- conforma la estructura típica de casa-patio sobrarbesa de hermosa factura y puerta de entrada dovelada de grandes dimensiones. Se encuentra en relativo buen estado y merece la pena ser visitada. En ella apreciaremos la distribución habitual de estancias, salas, cocina de hogar bajo con encimera de obra (lamentablemente algunos siguen pensando en destruir nuestro patrimonio como único medio de diversión), alcobas y dormitorios, falsas, galerías, cuadras y corrales, pilas de piedra de una pieza y cubierta para el aceite, suelos de losas… Aún restan algunos muebles desvencijados en ella.
Casa alta de A Solanilla
Casa alta de A Solanilla

Cocina de la casa alta
Cocina de la casa alta

Esta casa se une con la otra por un camino atiborrado de maleza, por lo que conviene acercarse por la era que pudo servir de plaza y accederemos por la parte baja a un patio con su pasadizo (¡con acera!) a cuyos lados se abren cuadras abovedadas bellísimas y todavía en buen estado. Evidentemente la construcción original debió ser la casa a la que se añadieron los edificios de apoyo con la posterior ampliación mediante pasadizo y horno. También está al exterior las vigas de una prensa de la que han robado lo demás aunque se puede leer la fecha: 1876. Trujal, pesebres y cumos (uno tallado en una gigantesca pieza), horno, puertas doveladas por doquier, cuadras… La parte alta se ha hundido y poco más aguantarán algunos de los bajos, pero es interesante la bodega a la que llegamos por un pasillo en el que encontramos otra pila de aceite y donde veremos las enormes cubas construidas in situ que aún conservan las cerchas de madera y todos sus elementos.
Bodega de casa baja
Bodega de casa baja

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Volvemos ahora sobre nuestros pasos para coger el desvío que acabábamos de pasar unos metros antes y que casi llaneando nos lleva en breves hasta A Villa. Justo antes de llegar veremos un imponente horno de tejas, actividad principal del lugar en su último período hasta que dejó de ser rentable. Lo más bonito de este pueblo son sus vista. Asentado en un puntón, se accede a él mediante un estrecho y bello camino existente al dejar atrás un crucero derribado por salvajes cuya columna encontraremos en el camino que baja a nuestra izquierda hacia una de las casas envuelta en vegetación. Bordeamos así los restos del castillo del Barón de Pallaruelo hasta un gran pasaje bajo una casa caída hace poco tiempo. La iglesia del s. XVII aguanta a duras penas en pie con pinturas dieciochescas en su interior. Increíble vista del Sobrarbe, paisaje para el recuerdo.
Desde A Villa seguimos llaneando hasta una bifurcación en la que tomaremos la pista ascendente que sale hacia nuestra espalda, hacia el Norte y en unos instantes estaremos en A Torre. En el arruinado núcleo de A Torre poco queda que ver después de sesenta años de abandono, salvo un arnal y similares vistas a las del anterior.
Seguimos pues por la pista y, pasada A Torre nos dirigiremos hacia A Ixantigosa por una pista bastante larga: una media hora en coche más o menos. Situada en la vertiente del Ésera tiene una única casa arruinada con hermosas vistas sobre el valle a 1200 m de altitud. Recomiendo visitar la página https://sites.google.com/site/mjfuster20/jantigosa donde su última habitante cuenta sus impresiones sobre el lugar y su abandono.
Un bello recorrido para visitar cámara en mano y disfrutar del paisaje y la arquitectura popular.