Premios Cruz de Sobrarbe

Nota de prensa del Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe.
La asociación Río Ara y José María Lafuerza, premios Cruz de Sobrarbe que concede el Ayuntamiento de Aínsa.
Reconocen por tercero año consecutivo el trabajo voluntario en favor de la Comarca de Sobrarbe, en este caso por el realizado por esta Asociación en la lucha de Jánovas y la promoción deportiva en Sobrarbe por José María Lafuerza.
La entrega de los premios tendrá lugar el próximo domingo como parte de los actos de la Ferieta de Aínsa, a las 13 horas, en la iglesia de Santa María.
Por tercer año consecutivo y coincidiendo con la feria más arraigada del municipio, el Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe reconoce el trabajo voluntario de sus colectivos y vecinos que ya tienen nombres: la exenta Asociación Rio Ara, fundada en mayo de 1998 a propuesta de José María Santos, y vinculada a la lucha de Jánovas donde vecinos todavía esperan las reversiones, y José María Lafuerza Buil, presidente desde 2013 y hasta hace unas semanas del Club Atético Sobrarbe. Ambos recogerán estos galardones en un solemne acto el próximo domingo, 5 de febrero, que contará con la actuación Iris López-Bueno y Isaac Naguila profesores de la escuela de música.
El jurado que ha fallado los premios ha estado compuesto por seis representantes de diferentes asociaciones del municipio, junto a tres representantes del ayuntamiento, En José María los miembros del jurado reconocen el sello que ha dejado en el CAS desde el comienzo acompañando a muchos jóvenes de la época en sus primeras prácticas deportivas ya fuera con el futbol, el atletismo, el piragüismo o la montaña cosechando enseguida buenos resultados. En el texto del acuerdo, se recuerda la mayor jornada reivindicativa de la que ha sido testigo la Comarca de Sobrarbe, organizada por la Asociación Río Ara en un primero de mayo de 1999 y en la que seis mil personas se dieron cita por el Manifiesto por la Dignidad de la Montaña.
ASOCIACION RÍO ARA
Defender el territorio siempre ha sido una misión muy difícil para sus habitantes, sobre todo en la montaña, donde el tiempo y la despoblación han ido dejando los pueblos sin gente y la apelación al interés general ha inundado las tierras más ricas. Esta coyuntura nunca ha impedido que la gente, organizada, sea capaz de luchar por defender la dignidad de su tierra como es el caso de la Asociación Río Ara.
La historia del pueblo de Jánovas dura más de un siglo, desde que en 1917 el Estado otorgara una concesión de caudales que tardaría casi un siglo en desaparecer, tiempo en el que la villa de referencia del Ara medio, se fue convirtiendo poco a poco en un pueblo fantasma.
Pero no solo sus habitantes luchaban contra el pantano, sino que el propio río demostró no estar conforme con aquel proyecto, cuando a principios de 1997 una inmensa riada, el Ara, se llevó por delante la “ataguía”.
La asociación, a cuya fundación en el año 98 asistieron dos vecinos de Aínsa, dos de Guaso, dos de Boltaña y cuatro de Ligüerre de Ara, intentó que se otorgase al río Ara una de las figuras de mayor Protección Ambiental: la de Río Escénico, que se logró para todo el cauce del río excepto para el tramo entre Fiscal y Jánovas. La Asociación Río Ara también solicitó a la CHE la declaración de extinción de la concesión de caudales por caducidad de la misma y al no recibir respuesta se inició la vía judicial.
En mayo del año 2000, la asociación volvió a reunir a miles de personas, esta vez en Aínsa, en las jornadas “El río Ara es de todos”, de las que arrancó la convocatoria de la primera huelga general contra los pantanos que se desarrolló en las cuatro comarcas pirenaicas y gracias a la cual se vio bajar de nuevo una nabata por el río Ara. Para entonces, la asociación contaba con más de 500 socios cotizantes que colaboraban en sus actividades y los mejores expertos del país sobre ríos habían realizado informes sobre el excepcional valor del río Ara (El último rio salvaje).
En el año 2001, los contactos con la Secretaría General de Medio Ambiente dieron por fin sus frutos y, por primera vez en España, una declaración de Impacto Ambiental sobre un gran embalse era negativa, así que el pantano no se podía construir. Miles de personas, ese mismo año, se volvieron a congregar en Broto y Boltaña durante las jornadas “Jánovas, la victoria de un río” para celebrar estas noticias, pero la puntilla final la daría la Audiencia Nacional, en una sentencia ratificada por el Tribunal Supremo mediante la cual se obligaba a la Confederación Hidrográfica del Ebro a caducar la concesión de caudales sobre el río Ara. Conseguido el fin para el que fue creada, la Asociación Río Ara se disolvió, tras una épica historia de lucha social y defensa ambiental del territorio.
A día de hoy, muchos de los vecinos de Jánovas, Lavelilla, Lacort y otros lugares del valle cuyas tierras fueron expropiadas todavía siguen esperando la reversión de sus patrimonios. Sin embargo, las nuevas generaciones de aquellos que fueron obligados a dejar su pueblo, no reblan en su empeño por devolver la vida a estos pueblos y gracias a su trabajo vuelve a verse humo saliendo de las chimeneas de Jánovas.
José María Santos, maestro del colegio público más pequeño del país y vecino de Sobrarbe desde hace 25 años, al que le gusta definirse como un maestro rural al que le gustan mucho los ríos, fue el presidente de la Asociación Río Ara durante una lucha en la que se vieron involucradas cientos de personas anónimas que decidieron no mirar para otro lado para defender la dignidad de la montaña y las gentes que en ella habitan.
JOSE MARÍA LAFUERZA BUIL
El Club Atlético Sobrarbe es hoy en día una entidad deportiva fuertemente asentada en nuestra Comarca que a fines del pasado año ya superaba los 900 socios. Si este dato es relevante en sí mismo no lo es menos la actividad que el Club desarrolla a lo largo de cada temporada a través de sus distintas secciones, que abarcan un buen número de disciplinas.
Los cuarenta años de historia celebrados en 2016 hablan en buena medida de la historia del deporte en la Comarca de Sobrarbe a lo largo de estas cuatro décadas, con el enorme bagaje educativo, formativo y cultural que ello ha supuesto para varias generaciones.
Este proyecto colectivo, que aún tiene muchas páginas por escribir, es fácilmente identificable con la persona a quien se otorga el premio Cruz de Sobrarbe: José María Lafuerza, auténtico “alma-mater” del club, ninguno de ambos puede escribir su biografía sin contar con el otro. El año 1975 marcará un hito importante en su vida pues es entre finales de ese año y comienzos del siguiente cuando se constituye formalmente el Club Atlético Sobrarbe de cuya primera junta directiva fue su secretario.
Con la aparición del CAS que ya en 1976 contaba con secciones de Montañismo, Atletismo, Piragüismo y esquí, descubre José Mª su verdadera vocación como organizador (llámese también impulsor, tutor, chofer o animador) deportivo. Hombre pragmático, amante del orden en igual medida que del deporte, excelente administrador, con una alta capacidad para las relaciones humanas y una enorme generosidad. Ahí está el subcampeonato de clubes del Campeonato Provincial de Pista del año 1978 o los dignos resultados obtenidos en los campeonatos de España de piragüismo de esos años. El año 1976 el club comienza a colaborar activamente en la organización de la tradicional corrida de la Cuchara del 14 de septiembre, de centenaria tradición, devolviéndole su esplendor de antaño.
En el ámbito futbolístico participó en la comisión que organizó la I liga de futbol Ribagorza-Sobrarbe y que tanto éxito tuvo a todos los niveles pues fue el impulso para la construcción de varios campos de futbol en distintas localidades y sobre todo el banderín de enganche deportivo para multitud de jóvenes de ambas comarcas.
En 1998 se celebra el 25 aniversario de sus primeros estatutos. José Mª retorna a la palestra retomando la organización de la tradicional subida a la Peña Montañesa que desde 1.999 queda fijada en el segundo sábado de Mayo y que no ha dejado de subirse desde entonces ningún año, constituyendo una de las señas de identidad del Club.
Otra semilla importante la sembró José María en el año 2.000 con la organización del Cross de la Ferieta que desde entonces se viene celebrando en estas fechas. El transcurrir de los años han visto cómo aparecían nuevas secciones a sumar a las ya existentes: el Judo con su escuela en la que inició su andadura nuestro deportista en la élite de esta disciplina Irinel Chelaru, campeón de España y firme candidato a participar en las próximas olimpiadas de Tokio en 2020, el equipo de corredores de montaña, la sección de barranquismo, la de ciclismo y BTT, la de esquí de travesía, de escalada, el chiqui-CAS o la reciente de espeleología.

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